Sobre esta edición


La figura del vampiro constituye uno de los fenómenos más universales y persistentes de la historia del cine y la cultura audiovisual. Precisamente esa extraordinaria capacidad para reinventarse a lo largo del tiempo es la que ha llevado a dedicar la edición de 2026 de “Un Fin de Semana de Cine Castelnou” al universo vampírico. Desde las primeras imágenes inquietantes del expresionismo alemán en Nosferatu (F. W. Murnau, 1922) hasta reinterpretaciones contemporáneas como Dracula: A Love Tale (Luc Besson, 2025), el mito de Drácula ha acompañado la evolución del propio lenguaje cinematográfico durante más de un siglo, adaptándose constantemente a los cambios sociales, estéticos y culturales de cada época.

Folleto

Las películas seleccionadas para esta edición permiten recorrer algunas de las transformaciones fundamentales del mito. La proyección de Nosferatu (F. W. Murnau, 1922) nos devuelve al origen del miedo cinematográfico y al nacimiento del vampiro moderno en el cine mudo. Dracula (Tod Browning, 1931) representa la consolidación del mito clásico de Hollywood a través de la inolvidable interpretación de Bela Lugosi. El baile de los vampiros (Roman Polanski, 1967) introduce la ironía y el humor dentro del imaginario gótico, mientras que Drácula de Bram Stoker (Francis Ford Coppola, 1992) transforma al vampiro en una figura profundamente romántica, barroca y emocional.


Pero la fascinación por este universo no pertenece únicamente al cine para adultos. El vampiro ha sabido adaptarse también al público infantil y familiar a través de la animación, la comedia y la cultura popular contemporánea. Producciones como Hotel Transilvania (Genndy Tartakovsky, 2012), la estética amable de personajes clásicos como el Conde Draco de Barrio Sésamo o innumerables series, videojuegos y referencias humorísticas han convertido al vampiro en un personaje reconocible y cercano incluso para los más pequeños. Esa capacidad para moverse entre el terror, el humor, la aventura o la fantasía explica que siga siendo hoy un icono compartido por públicos de edades muy distintas.
El vampiro ha sabido adaptarse también a la televisión, los videojuegos y la cultura popular contemporánea, convirtiéndose en un personaje especialmente presente dentro del imaginario fantástico y “friki”. Series como True Blood (Alan Ball, 2008) o Crónicas vampíricas (Kevin Williamson y Julie Plec, 2009), videojuegos como Castlevania (1986) o juegos de rol míticos como Vampiro: La Mascarada (1991) han contribuido a mantener vivo este universo entre nuevas generaciones de aficionados. Incluso fenómenos populares como el llamado “Drácula yeyé” demuestran hasta qué punto el vampiro ha sabido infiltrarse también en los territorios de la música, la parodia y la estética pop.

La música tendrá igualmente un papel destacado dentro del festival. Naos pondrá banda sonora en directo a la proyección de Nosferatu, recuperando así el espíritu original de las sesiones de cine mudo y ofreciendo una nueva lectura contemporánea de la película de Murnau. Tras la proyección de El baile de los vampiros tendrá lugar además una velada musical con el grupo zaragozano Lex Lüger y una sesión especial de DJs AfterBite, combinando composiciones actuales con una selección de temas bailables vinculados al imaginario vampírico y gótico.

Foto. Lex Lüger 

El festival contará igualmente con la proyección de los cortometrajes aragoneses Stari Poznanici (Antonio Tausiet, 2000) y Beware (José A. Delgado, 2001), dos ejemplos de cómo algunos creadores audiovisuales aragoneses han seguido acercándose al universo vampírico desde perspectivas personales y contemporáneas.

Gran parte de estos aspectos podrán descubrirse a través de las distintas actividades paralelas del festival, incluyendo mesas redondas, presentaciones y charlas dedicadas a la evolución del mito vampírico en el cine, la televisión, el diseño gráfico, la música y la cultura popular contemporánea. A ello se suma además la lectura de poemas en directo de Poética líquida, de Vítor Guiu, que nos invitará a reflexionar sobre otros vampiros mucho más cercanos y contemporáneos, vinculados a las dinámicas sociales y emocionales de nuestro tiempo.

Todos estos elementos tendrán también una vertiente práctica a través de los talleres de cine organizados durante el festival, donde los participantes podrán experimentar con algunos de los recursos visuales, narrativos y estéticos que han convertido al universo vampírico en uno de los grandes imaginarios del cine fantástico.

Completa este recorrido la exposición Drácula en el cartelcinematográfico, concebida como un viaje visual por algunas de las imágenes más icónicas del cine de vampiros. La muestra reúne una selección de carteles representativos de distintas épocas y estilos, permitiendo observar cómo el universo vampírico ha servido históricamente como espacio ideal para el desarrollo de imaginarios góticos, barrocos y expresionistas. Desde las sombras deformadas del expresionismo alemán hasta la sofisticación visual del cine contemporáneo, el cartel cinematográfico se convierte aquí en una auténtica obra de arte capaz de condensar el misterio, el horror, la seducción y la fascinación que el vampiro ha despertado durante generaciones.


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